Palabras de Lester Burnham, personaje principal de una de mis películas favoritas y una de las que más podría recomendarles, aunque estoy seguro que muchos de ustedes ya la han visto: “American Beauty”.

El ser humano a lo largo de su vida mantiene muy pocas cosas como propias, con el paso del tiempo perdemos la juventud, al cambiarnos de universidad o de ciudad perdemos las amistades y a veces hasta perdemos muchas de nuestras posesiones materiales. Una de las pocas cosas que mantenemos como nuestras durante un largo tiempo son nuestros recuerdos, aquellos momentos que fijamos en nuestra mente y los proyectamos una y otra vez como en una película, recuerdos que nos permiten sonreír y desenterrar instantes que nos han hecho tan felices.
Se que la vida no es perfecta y mucho menos lo es la gente, soy consciente de esto cada vez más y más, pero en medio de toda esta imperfección sería muy injusto para mi, el enfocar mi atención y mis recuerdos solo en lo malo que ha sucedido y en lo malo que me han hecho, cuando se perfectamente que situando en una balanza las cosas buenas y malas, hay tantas sorpresas y buenos momentos que pude presenciar durante la vida, que seleccionar solo lo malo sería un verdadero crimen.
Un día como hoy tuve que despedirme y decir adiós a una persona que llenó muchos de mis días de momentos inolvidables que hoy me siento muy feliz de recordarlos. Una de las cosas que más recuerdo sobre ella es una noche en la que conversamos acerca de cómo sería la reacción de cada uno en el caso de separarnos y yo simplemente le dije que al principio me sentiría muy mal pero que luego simplemente sentiría gratitud y felicidad por haber compartido algo tan especial a su lado.
Y aparentemente cumplí con mi palabra y las cosas terminaron resultando así, ha pasado un largo tiempo y si, sigo siendo una persona con defectos y muchas cosas que necesita resolver, también sigo buscando respuestas a muchas de mis preguntas y siguen existiendo muchas cosas acerca del mundo que no termino de entender.

Mi vida no es para nada perfecta, no soy el tipo más inteligente, popular y exitoso que debería ser, ¿pero que importa? me siento feliz de cargar con tan buenos recuerdos que supe ir acumulando a lo largo de mi camino y sigo siendo muy feliz al recordar a personas tan importantes en mi vida con quienes pude aprender y disfrutar experiencias, personas que han estado a mi lado y aunque a veces peleamos, tuvimos desacuerdos y hasta mostramos lo peor de cada uno, me siento muy feliz de haber podido llegar a conocerlas, ya que al final mentiría si dijera que no me quedaron muy buenos recuerdos de aquellas personas y de aquellas experiencias.
Para que dedicar el tiempo de enfadarse acerca de las cosas que no salieron perfectas, que perdimos, que terminamos estropeando o que pudieron haber sido, si hay tantas cosas buenas a las que podríamos dedicar el tiempo de recordar para reírnos de nosotros mismos y de los demás, revivir emociones, ver a nuestro alrededor todo lo que ha quedado y simplemente decir: “gracias”.